El FICA renueva el certificado de calidad de la Asociación de la Industria del Cortometraje

El certamen aguilarense comparte esta distinción con otros 39 festivales nacionales “que realizan una función ejemplar para la difusión, protección y profesionalización del cortometraje”

 

 

El Festival Internacional de Cortometrajes de Aguilar de Campoo (FICA) ha obtenido por segundo año consecutivo el certificado de calidad concedido por la Asociación de la Industria del Cortometraje (AIC). El certamen aguilarense comparte esta distinción junto a otros 39 festivales nacionales, seleccionados entre las 63 propuestas recibidas por la AIC. 

 

Algunos de los encuentros cinematográficos que han logrado el sello de calidad junto al FICA son el Festival de Cine de Alcalá de Henares, el Festival de Cortometrajes de Vitoria, el Festival de Málaga, el Cinema Jove de Valencia o el ZINEBI de Bilbao. Respecto al año pasado, el certificado ha sido logrado por tres festivales más, ya que en 2016 fue logrado por 37 de los 73 certámenes que lo solicitaron. 

 

El certificado de calidad de la AIC para festivales de cortometrajes es una distinción de periodicidad anual que reconoce a las citas cinematográficas “que realizan una función ejemplar para la difusión, protección y profesionalización del cine y su industria, y en especial del cortometraje”. Según los responsables de la AIC, el certificado de calidad tiene como finalidad “educar a nuevas generaciones de cineastas y proteger a esos festivales ejemplares”.

 

La AIC, entidad que por segundo año ha concedido el certificado de calidad a los festivales de cortometrajes, es una asociación que busca aglutinar a las empresas y a los profesionales dedicados a la producción y a la distribución del cortometraje, defendiendo los intereses de la industria del corto ante las instituciones públicas, en mercados internacionales y ante cualquier organismo relacionado con la industria audiovisual. 

 

Además, la AIC fija como otro de sus objetivos potenciar la distribución del cortometraje en salas de cine, a través de un programa impulsado por las ayudas del ICAA y de las comunidades autónomas. Otra de sus reivindicaciones es la mayor implicación de los operadores televisivos en el cortometraje, a través de una partida anual destinada a la coproducción y venta de derechos.